martes, 30 de junio de 2015
En “Más allá del principio
de placer”, a propósito de la pulsión de muerte, Freud reivindica el derecho de
invención especulativa, persiguiendo una idea, entregándose a una
argumentación, combinando varias veces, en sucesión, lo fáctico con lo
meramente excogitado[7] y elabora de ese modo el estatuto y el rol de la
elaboración teórica psicoanalítica, la función de ese más allá de la
experiencia, la dimensión meta que encontramos en su obra, lo que llama la
especulación psicoanalítica y a la que pertenece de pleno la hipótesis
filogenética. En “Análisis terminable e interminable”, retoma la cuestión
estableciendo una ecuación entre especular, teorizar y fantasear[8], mostrando
que la especulación llevada a sus extremos alcanza una actividad de «fantaseo».
Esa actividad adquiere un estatuto metapsicológico. Fantasía filogenética y
pulsión de muerte parecen compartir ese mismo estatuto de especulación
psicoanalítica.
David Benhaim
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